
La dirección asturiana espera que se alcance un «acuerdo político» en la crisis de Llamazares y quiere evitar un choque abierto de competencias con la federal
11 ene 2019 . Actualizado a las 10:52 h.Este jueves se cerró el plazo, marcado para el 10 de enero por el Secretario de Organización de la dirección federal de IU, Ismael González, para que el portavoz de la coalición en el parlamento asturiano, Gaspar Llamazares, respondiera al requerimiento enviado la semana pasada por burofax para que respondiera por su papel en la plataforma Actúa. El cumplimiento de esta fecha ha abierto otro plazo de 72 horas para conocer el resultado de ese expediente abierto, que previsiblemente terminará con la indisimulada intención de la dirección federal de plantear una suspensión cautelar de la militancia de Llamazares pero también, en consecuencia, con un choque de legitimidades sobre las competencias que, en materia de sanciones, corresponden la organización en Asturias. Y ya ayer se produjeron varios movimientos, por un lado la filtración desde Madrid del expediente con cargos contra el diputado asturiano y también la publicación de un manifiesto de varias sensibilidades de la coalición en Asturias advirtiendo a la federal que no tolerarán injerencias en sus competencias y en el proceso de primarias a la presidencia del Principado.


En el seno de la dirección asturiana confían en que en esas 72 horas se alcance algún tipo de «solución política y no disciplinaria» aunque sea in extremis y apurando totalmente los plazos. Pero lo cierto es que las posiciones entre la dirección federal y el portavoz asturiano, que de forma reiterada ha insistido en que este expediente es una maniobra para evitar su participación en las primarias de la coalición de cara a los próximos comicios autonómicos, se ha enconado en las últimas semanas con muy pocas perspectivas de arreglo o, al menos tregua.
La dirección federal pretende mostrar el próximo día 13, cuando se celebre la asamblea estatal, un informe exhaustivo y con datos recogiendo las infracciones de Llamazares por su participación en Actúa, según se recogió en el informe hecho público ayer. El portavoz asturiano calificó de «inconsistente» y «un libelo» el informe destacando que aporta como «principal argumento la presentación de listas con Varoufakis» algo que según destacó «está basado en una ignorancia: no hay listas transnacionales, es solo la defensa simbólica de una opción».
En el proceso de las últimas semanas ha salido a la luz además la petición de sanciones por parte de un grupo de 15 militantes que reclamaron esta suspensión mediante una carta pública acusando al portavoz de provocar una situación que «está deteriorando gravemente la organización». En su respuesta al burofax de Ismael González, Llamazares respondió con otra carta pública en la que reafirmaba su compromiso con la organización en Asturias aunque criticaba la estrategia de confluencia con Podemos adoptada a nivel federal a la par que instaba a Garzón a desdecirse de sus acusaciones de que se trataba de un tránsfuga y por recurrir a filtraciones de grabaciones. Llamazares también calificó de «inquisitorial» el hecho de que sea el mismo González quien haya iniciado y vaya a instruir también su expediente.

Pero además, en medio de este cruce de reclamaciones, el coordinador general de Asturias, Ramón Argüelles, señaló, tras conocerse la misiva crítica con Llamazares, que las competencias sancionadoras le correspondían a la federación autonómica y que «será en Asturias donde se decida qué va a pasar en Asturias». A todo ello se vino a sumar en la noche del jueves el manifiesto firmado por un amplio grupo de «la mayoría de IU» que representa a distintas sensibilidades en el seno de la coalición en Asturias y entre los que se encuentra, entre otros, el propio secretario de Organización de IU Asturias, Alejandro Suárez. El texto, que contiene fuertes críticas a los resultados de la confluencia con Podemos más aún después de los pésimos resultados en las últimas elecciones andaluzas, destaca que la apuesta de Asturias siempre ha sido la de su independencia y recalca que en la contestación de Llamazares deja clara su fidelidad al proyecto asturiano. «Queremos dejar muy claro que no vamos a tolerar ninguna injerencia externa a Izquierda Unida de Asturias respecto a las decisiones que se tomen en relación con su candidatura autonómica» destaca el manifiesto que además define al portavoz como alguien «avalado por una trayectoria de más de treinta años de servicio a Asturias, al país, a las y los trabajadores y al proyecto político y orgánico de Izquierda Unida».

Así en la dirección asturiana han tratado de mantener un perfil bajo a la espera de que llegara a fraguar un mínimo entendimiento en la búsqueda de ese «acuerdo político» sin llegar a adelantar acontecimientos por los que se pudiera llegar a una confrontación. Incluso se han llegado a posponer unas semanas las primarias de Asturias, desde finales de enero a las primeras semanas de febrero, en aras de dar plazo a ese acuerdo de último momento.

Con todo, las mismas fuentes recordaron que en una fecha tan reciente como el pasado verano se llegó a un choque de trenes de grandes proporciones entre Asturias y Madrid que se saldó con, también con un «acuerdo político» de esa índole, con una cesión de la federal. Todo comenzó con la consulta planteada para llegar al acuerdo de coalición con Podemos, bajo la marca Unidas Podemos, en las próximas elecciones locales, autonómicas y europeas. IU de Asturias ya había celebrado una votación interna con un respaldo masivo a mantener su «identidad» en los comicios y eran mayoría los sectores que apostaban por concurrir en solitario a la carrera por el Principado y también a las municipales aunque dejando margen a cada agrupación para decidir sus alianzas locales. La consulta federal estaba abierta tanto a militantes como a simpatizantes y en un determinado momento, ante la sospecha de que se estaba hinchando el censo, IU de Asturias suspendió esa consulta y convocó una propia, sólo para afialiados.

En su primera reacción Alberto Garzón amenazó con intervenir la organización, pero desde Asturias recordaron que gozaban de autonomía jurídica y de poseer sus propia marca, Izquierda Xunida, en el caso de que la federal quisiera impedir que se presentaran a las elecciones. Tras varios días de agria discusión, se llegó a una discusión, en la que por parte de la dirección estatal participó el mismo Ismael González, en la que se acordó que se celebrarían las dos consultas, la federal y la asturiana, pero que sólo esta última sería vinculante. Con más del 50% de participación de los afiliados venció la opción de no aliarse con Podemos en las autonómicas.
A ese conflicto se han sucedido desencuentros de menor gravedad pero que han enrarecido el ambiente entre Asturias y Madrid. El último de ellos, la ausencia de asturianos en la lista de las elecciones europeas y el escaso papel que tendrán los representes de la organización en los puestos con más posibilidades de obtener un escaño frente a los miembros de Podemos.
