
Análisis de opinión táctica sobre el Rayo Majadahonda - Sporting
09 oct 2018 . Actualizado a las 20:02 h.El Sporting sí disparó en esta nueva jornada lejos de El Molinón - Enrique Castro Quini, pero volvió a dejar serias dudas tanto a nivel defensivo, como ofensivo. De hecho, se escucharon los primeros gritos de la temporada solicitando la dimisión de Rubén Baraja durante la derrota por 2-1 en casa del Rayo Majadahonda.
La propuesta inicial
Baraja intentó dar continuidad a los jugadores que ganaron en la pasada jornada frente a Las Palmas, con la novedad de dar entrada a Babin en detrimento de Álex Pérez.
Bajo palos, como viene siendo costumbre, estuvo Diego Mariño. La defensa formada por Molinero, Peybernes, Babin y Rober Canella volvió a mostrar problemas a la hora de sumarse al ataque, ya que el lateral diestro solo llega al frente ofensivo en caso de necesidad extrema y para colmó perdió la posición defensiva en varias ocasiones, mientras el asturiano lo hace carente de confianza en sus posibilidades reales de éxito, más por compromiso que por hacer daño al rival. Se echó en falta a Geraldes en ese sentido. Mención aparte merecen los despistes de Peybernes y la mala colocación de todos ellos para ofrecer líneas de pase seguro. Los propios jugadores del Rayo reconocieron que cambiaron su forma de jugar para aprovechar los errores visitantes.
Tampoco estuvieron finos los dos pivotes, con problemas para frenar los contragolpes locales y sin capacidad para generar juego. Cofie volvió a ser el hombre más retrasado, sin llegar a ofrecer una opción extra de pase en la salida desde atrás, ni a la hora de marcar a los rivales en fase defensiva. Si otros días su papel fue clave, ayer fue totalmente suprimible su rol. Quedó retratado en ambos goles del Rayo Majadahonda, en el primero no logra cortar la jugada, mientras en el segundo llega tarde y mal, dejando a los locales en superioridad numérica con cuatro hombres frente a Peybernes, Babin y Canella.
No estuvo mejor André Sousa, que ayer volvió a jugar ligeramente más adelantado que el africano, aunque en esta ocasión generó dudas su capacidad para asumir el rol de organizador de juego. De hecho, no fue hasta su salida cuando el conjunto rojiblanco comenzó a combinar en campo rival.
Precisamente de falta de combinación adoleció el ataque asturiano, los cuatro atacantes no acaban de casar. Álvaro Jiménez se está revelando como un hombre de una única acción, buen desborde y pérdida del cuero. Le cuesta acabar sus jugadas individuales, así como combinar con el compañero o buscar una pared al espacio para aprovechar su cambio de ritmo. En el flanco contrario, Carlos Carmona volvió a ser un cero a la izquierda, nunca mejor dicho. El mallorquín solo logra aportar cuando sus compañeros se acercan y puede asociarse con ellos, perdiendo la obligación de ocupar el perfil izquierdo, ni es rápido ni usa la zurda, lo que siempre da ventaja a su par. Paradójicamente, cuando más cerca se estuvo de hacer daño al rival, fue cuando eso sucedió y su gol llegó colocado como mediapunta, lo que invita a pensar que es hora de poner fin a los experimentos con un futbolista que la pasada temporada dio 10 goles y 10 asistencias en otro rol.
A su vez, Robin Lod volvió a ofrecer un rendimiento intermitente con claros y oscuros como segundo punta, dando la impresión de necesitar asociaciones en corto para crecer; por contra, Sousa no tuvo su día, Álvaro hace la guerra por su cuenta, Carmona juega incómodo y Djuka es un expediente X, ya que supera jornada tras jornada totalmente desaparecido.
El frente ofensivo también merece un capítulo aparte en defensa, con una especie de presión cerca del área rival en forma de 4-2-4 que resultaba bastante sencilla de superar, ya que no tapaba líneas de pase, ni tenía un movimiento lógico para ir encerrando al rival, ni ofrecía intensidad, por lo que una vez logrado el pase vertical por parte de los rivales, suponía una autopista con mucho espacio entre líneas y constantes unos contra uno.

Los cambios
Nacho por Sousa. Sin hacer genialidades, fue un soplo de aire fresco. Se ofreció y movió al equipo como un organizador de juego correcto.
Blackman por Djuka. Apenas participó, pero acertó los 4 pases que dio y ofreció una mayor imagen de referencia en ataque.
Traver por Lod. Ocupó la banda izquierda y desplazó a Carmona a la mediapunta, donde el mallorquín se sintió mucho más cómodo y marcó el único tanto sportinguista. El equipo también notó una mejoría en el aspecto de jugar en banda con un extremo más puro, lo que ofreció mayores dudas al rival.
El balón parado
A nivel ofensivo se realizó una buena jugada de pizarra en la primera parte tras una falta lateral en la que André Sousa no llegó a rematar cómodo tras un aclarado en el punto de penalti, mientras el resto de balones botados no fueron rematables. A nivel defensivo se estuvo correcto.
Nota final para Baraja y su cuerpo técnico
Suspenso. El equipo no tiene estilo propio, está mal posicionado y hay jugadores fuera de su puesto -algo que también es responsabilidad de la planificación de Miguel Torrecilla-. Los cambios mejoraron el escenario, pero se echó en falta una variante más ofensiva para intentar remontar un 2-0. Cierto es que en el banquillo solo había dos opciones reales de ataque, Traver y Blackman, lo que también invita a la reflexión.


