Las empanadas de Posada de Llanera que son un auténtico éxito: «Vendimos ya 450.000 unidades»

LA VOZ DE OVIEDO

Con 20 variedades de sabores se han convertido en la esencia de esta tienda-obrador donde a diario los amantes del buen comer forman largas colas para hacerse con alguna de ellas
01 abr 2023 . Actualizado a las 12:24 h.Aldea se ha convertido en el templo por excelencia de las empanadas. Cada vez son más las personas que peregrinan a este obrador situado en Posada de Llanera para hacerse con una de estas elaboraciones que llevan durante más de dos décadas deleitando los paladares de los amantes del buen comer. Confeccionadas artesanalmente, con una masa quebrada y de diferentes texturas y sabores, son consideradas ya como las «mejores del mundo». La prueba de ello está en los números. «Ya llevamos vendidas 450.000. Lo hicimos ya en enero, pero prevemos que el mes que viene llegaremos a las 460.000», resalta Rocío Vázquez. Una cifra que incluso irá a más, puesto que con la llegada del buen tiempo no dan abasto, tal y como señala la propietaria de este negocio familiar, que va por su segunda generación y que este sábado celebra 29 años de actividad.

El obrador nació el 1 de abril de 1994 de la mano de Raúl y Carmen, los padres de Rocío Vázquez. Estos ya regentaban un bar en Posada de Llanera, pero decidieron abrir las puertas de Aldea «como consecuencia del deseo de fomentar y recuperar esos productos asturianos de gran calidad, a veces ignorados y otras olvidados». Motivo por el cual el nombre elegido para el nuevo negocio de la familia Vázquez Martínez fuese un acrónimo formado por las siguientes palabras: alimentos, de y Asturias, que a su vez «definen un poco la filosofía de la tienda».
Un comercio donde «desde entonces nos marcamos como meta diaria el tener un nuevo cliente que piense al igual que nosotros: que en nuestro "paraíso" tenemos alimentos dignos de conquistar los paladares más exigentes». Y la mejor forma de conseguirlo es a través de las empanadas, que forman parte de la seña de identidad de Aldea. «Son el punto fuerte de la tienda», resalta Rocío Vázquez. Odontóloga de formación, se crió entre las cuatro paredes que conforman el negocio donde siempre echó una mano a sus padres y decidió coger las riendas del mismo en el 2014, momento en el que su progenitor se prejubiló.

En total cuentan con 20 variedades de empanadas. De todas ellas la que más sensación causa es la de cecina con queso de cabra y tomate. «Es la que más se vende con diferencia, duplica incluso a la siguiente», asegura Rocío Vázquez, antes de señalar que el podio se completa con «las dos más clásicas»: la de bonito y la de carne. En cuanto al cuarto y quinto puesto, este está muy reñido. «Tenemos un empate entre la de pulpo y la exconxurada, que es la que hacemos en honor a las fiestas de aquí y lleva carne de criollo, beicon, cebolla confitada y salsa de mostaza y miel», detalla.
Aunque la mayoría de los rellenos son salados, en Aldea también cuentan con empanadas dulces. Por un lado está la de queso Afuega’l Pitu y dulce de membrillo y por otro lado la de manzana. Una amplia carta donde «todas las empanadas son diferentes pero a todas les intentamos meter algún producto asturiano», asevera Rocío Vázquez, quien confiesa que cada cierto tiempo incorporan alguna novedad para renovar el listado. «Si hay alguna que ya se va vendiendo menos la quitamos y la cambiamos por otra, procurando tener siempre 20», afirma. Es por ello que la última integración ha sido la indiana, «en honor a todos los asturianos emigrantes que se fueron». Esta lleva carne picada, queso cheedar, salsa casera de barbacoa picante y jalapeños.

De un tamaño único: redondas y con 30 centímetros de diámetro, todas las empanadas son elaboradas a partir de una masa propia. «No son ni de pan ni de hojaldre, sino de una pasta quebrada». Además, «intentamos hacerlas con productos de calidad y que vayan bien rellenas». Por eso, antes de que una salga a la venta «se hacen un montón de pruebas y en el momento que nos convenza a todos elegimos esa receta como la definitiva». De ahí radica el éxito de este producto cuyas ventas se empezaron a contabilizar en el año 2008. «Al principio no era un número exacto porque como no había un ordenador no se contabilizaban los tickets, entonces echábamos las cuentas por las cajas de cartón», admite Rocío Vázquez, quien manifiesta que a día de hoy llevarán «muchas más» de 450.000 unidades vendidas, puesto que las empanadas que hacen para catering, que son de 60 por 40 centímetros, no forman parte del recuento.
Con el objeto de celebrar las ventas, por cada 10.000 empanadas que despachan obsequian al cliente con el que han conseguido cerrar la cifra. «El día que más o menos calculamos que se vaya a vender, en una de las cajas ponemos un cartel que señala el número de la empanada, en este caso, será la 460.000. El que la pide se lleva la compra que haya hecho gratis a cambio de una foto para ponerla en las redes y en la página web», relata Rocío Vázquez.

Aldea vende las empanadas enteras o por mitades, «pudiendo incluso llevar medias de sabor y sabor para completar una». El precio por unidad ronda los 18 euros, ya que dependiendo de la variedad el coste varía unos euros. Quien lo desee puede adquirir el tamaño grande, pero esto debe ser bajo previo encargo puesto que «habitualmente no las tenemos en la tienda». Además, en esta tienda también se comercializan varios de los mejores quesos de Europa, latas de conservas «inigualables», embutidos y demás productos asturianos, así como pan y algún que otro postre típico de la región como las casadiellas, las marañuelas o los carbayones. También tienen tartas y un largo etcétera de dulces. De la misma manera cuentan con sidra y «otras bebidas asturianas».
Puntos de venta
Para hacerse con alguno de los productos que se comercializan en Aldea no hace falta acudir sólo a la tienda sino que estos también están disponible a través de la página web, que lleva operativa desde 1998 y en 24 horas entrega la mercancía en cualquier punto de España. También cuentan con un servicio a domicilio, que pusieron en marcha durante la pandemia y que a día de hoy se mantiene. «Este lo hacemos a través de Te lo llevo, que se encarga de recoger los pedidos hasta las seis de la tarde y los reparte al día siguiente por la mañana en la zona centro: Oviedo, Gijón, Avilés, Siero, Noreña y Llanera», detalla Rocio Vázquez, quien señala que los clientes en su mayoría son de fuera de Posada de Llanera.

«Aquí viene gente de Oviedo, Gijón, las cuencas y de muchos otros sitios. Además son personas que nos conocen del boca a boca y que vienen a comprarnos desde hace años», apunta agradecida la hostelera, puesto que al contar con una amplia cartera de clientes el negocio ha podido sortear las diferentes crisis que se han sucedido en los últimos años. «Vamos resistiendo poco a poco. Nosotros en la pandemia teníamos un horario reducido y, como la mayoría de la clientela es de fuera del pueblo, con los cierres perimetrales tuvimos que subsistir con el pan y con el servicio a domicilio. Además el catering también estuvo muerto durante un par de años, que es una ayuda bastante grande a la tienda, y ahora con la subida de los precios pues más de lo mismo», explica Vázquez.
Es por ello que hablar de planes de futuro con Rocío Vázquez todavía es un poco precipitado. «Fueron meses complicados y por el momento no tenemos pensado hacer un cambio. Todas las semanas llama alguien para vender nuestros productos en su tienda, pero se nos escapa de las manos y respondemos que no a todos. Aquí en temporada alta y con el buen tiempo no damos abasto para abastecernos a nosotros, como para vender a otra tienda. No sé si más adelante pensaremos en crecer pero ahora mismo no», revela. «Con esto es suficiente», sentencia.
