
Comienzo sportinguista ante más de 1.000 aficionados
13 ago 2022 . Actualizado a las 21:33 h.El primer juicio verídico de la competición ha dictaminado que este nuevo Real Sporting de Gijón tiene todavía mucho que crecer, pero que ha recuperado síntomas de competitividad en un primer partido en el que ha ido de menos a más. Los de Abelardo han estrenado el ilusionante curso 2022/2023 con un positivo empate por 1-1, gracias a un gol de José Gragera y a la clara mejoría mostrada en la segunda parte, en un campo siempre complicado como lo es el de Anduva y ante un Mirandés que también promete regalar tardes divertidas de fútbol.
Las incertidumbres alrededor del primer once de la temporada se dilucidaron con varias novedades desde la portería. A diferencia de lo que ocurrió en el tramo final de la pasada campaña, Mariño se encargó de defender la guarida rojiblanca. Guille Rosas le ganó el puesto a Pol Valentín y el canterano Dani Queipo fue otra de las sorpresas al iniciar el choque como extremo izquierdo. Mientras que Juan Otero, Cristo, Cote, Insua e Izquierdoz, estos últimos fungiendo como centrales, realizaron como titulares su debut oficial con la camiseta del Real Sporting de Gijón.
A partir de un claro 1-4-4-2 y una presión con poca intensidad en bloque medio, el Sporting le dejó la iniciativa de la posesión de balón a un Mirandés que ya en el minuto 2 avisaba con un disparo centrado de Juanlu desde la frontal del área. Casi la misma situación se produjo 12 minutos después cuando en una jugada de estrategia muy bien realizada por los de Joseba Etxeberria el mediapunta burgalés quedó solo en el punto de penalti con todo a favor para embocar la portería defendida por Mariño, pero por fortuna para los intereses rojiblancos su tiro fue muy defectuoso y rápidamente salió al quite Izquierdoz para achicar aguas.
La presión alta del Mirandés logró su efecto desde el pitido inicial al provocar muchas imprecisiones del Sporting en la salida de balón, que casi siempre acababan en situaciones de superioridad de los locales en ambas bandas y en centros que ponían en máxima tensión a los defensores asturianos. Los de Abelardo, mucho más reactivos que proactivos, empezaron a meterle algo de miedo en el cuerpo de los jóvenes rojillos a través de las rápidas transiciones comandadas por el canterano Dani Queipo. En una de ellas, el asturiano ejecutó un excelente envío en profundidad que dejó a Djuka en ventaja ante el portero local, pero el montenegrino no estuvo acertado en el mano a mano.
Nuevamente Queipo, partiendo desde la banda izquierda, supo relacionarse muy bien con Djuka al conectar con el montenegrino en una situación muy similar a la anterior ocasión de peligro, aunque el disparo del 23 rojiblanco acabó en el lateral de la red. Un par de acercamientos que no sirvieron para que el Sporting adquiriera una mayor confianza en fase de construcción. La enésima pérdida de balón en campo propio prosiguió con la generación de otra disposición de 3vs2 en el flanco derecho defendido por Guille Rosas que Salinas aprovechó para enviar un potente centro que el punta Raúl remató como mandan los cánones de los cabeceadores. 25 minutos de clara superioridad jabata que se reflejaba en el electrónico con el momentáneo 1-0.
Los minutos de juego avanzaban en el estadio de Anduva con la clara sensación de que el Sporting solo podría generar cierto peligro en algún contragolpe o en una jugada de estrategia. Y de la nada apareció el arma del balón parado, y sobre todo el preciso pistolero Cote, para volver a meter de lleno en el encuentro a los de Abelardo. Una falta lateral botada por el lateral zurdo fue rematado de cabeza a las redes rojillas por un José Gragera que atacó el primer palo con una gran contundencia y determinación. El tanto del mediocentro gijonés, además de devolver las tablas al electrónico, sirvió para que el ritmo del choque bajase considerablemente y ambos conjuntos firmasen una especie de pacto de no agresión hasta el tiempo de descanso.

A pesar de no ir por detrás en el marcador, Abelardo sintió que con lo visto en la primera parte debía cambiar ciertas cosas en el equipo, y el Pitu no espero mucho tiempo para en el descanso introducir al campo al debutante Gio Zarfino en detrimento de Pedro Díaz. Influenciado o no por el ingreso del uruguayo, la realidad es que en el inicio de la segunda parte el Sporting se puso el disfraz que el Mirandés mostró con efectividad en los primeros 45 minutos y consiguió vivir más tiempo en campo contrario gracias a una presión alta y más decidida que la vislumbrada hasta dicho momento.
Con menos ritmo, el Mirandés siguió creando más peligro real, con varios disparos desde la frontal del área de López y Serrano tras ganar en ambas ocasiones la segunda jugada, que un Sporting que se acercaba a territorio rival pero que tampoco era capaz de obligar a actuar con las manos al portero Ramón Juan. Hasta que a la hora de juego, Otero cogió la moto y metió un centro encorvado desde la banda derecha que Djuka se encontró encima y apenas pudo rematar con cierta dificultad con su pecho, lo cual permitió que el guardameta local pudiera desviar sobre la línea de gol un tanto que ya cantaba el millar de aficionados rojiblancos que se desplazaron hasta Miranda de Ebro.
Como una de sus mejores virtudes, Gio Zarfino encontró el ‘timming’ perfecto para ganar línea de fondo atacando el espacio entre central y lateral rival y meter un centro que Cristo, justo antes de salir sustituido por Nacho Méndez, no remató con precisión. A diferencia de lo acontecido en la primera parte, el Sporting se convirtió en un equipo algo menos previsible al explorar más caminos por la banda derecha comandada por el doble lateral formado por Guille Rosas y un Pol Valentín que ingresó al terreno de juego en detrimento de un muy destacado Dani Queipo.
Claramente de menos a más en el partido, el Sporting impregnó una posesión más arrítmica que posibilitó, entre otros contextos favorables, dejar a Juan Otero en situaciones claras de 1vs1. En una de ellas, arrancando hacia dentro desde la banda izquierda, el colombiano obligó a Ramón Juan a estirarse para impedir el 1-2 rojiblanco. Y en una posterior ocasión sí acertó en la definición, pero el VAR invalidó el tanto del extremo sudamericano. La actuación del artefacto electrónico acabó con cualquier posibilidad de desnivelar el resultado final de 1-1.

Alineaciones del partido
Mirandés: Ramón Juan; Parra (Santos, 80’), Álex Martín, Michelis, Salinas; Prados, Oriol Rey; Roberto López, Juanlu, Serrano (Castillo, 68’); Raúl (Salifu, 87').
Real Sporting de Gijón: Mariño; Guille Rosas, Insua, Izquierdoz, Cote (Gaspar, 84’); Otero, Pedro (Zarfino, 46’), Gragera, Queipo (Valentín, 63’); Cristo (Méndez, 70’) y Djuka.
Goles: 1-0, Raúl (26’). 1-1, Gragera (33’).
Amonestaciones: Izquierdoz (46’), Salifu (88’).