
Las malas prácticas en todos los sectores y sus consecuencias
28 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Quizás no somos del todo conscientes de que preservar nuestra intimidad se hace cada día más difícil. No me refiero tanto a lo que cada cual haga en su casa de puertas adentro (que creo que en ese sentido sí que hay una conciencia social de que se debe respetar ese espacio privado), sino a cuando se está en un espacio público, sea por la calle, en el supermercado, en una entidad bancaria, en un campo de fútbol (ahora en el Carlos Tartiere es habitual, antes de comenzar los partidos, que se proyecte por las pantallas algunos planos en los que los cámaras enfocan al público asistente) o hasta en el mundo virtual con las «cookies» cada vez que visitamos una web.
Hace unos años subí una publicación a mis redes sociales lamentando el cierre de una conocida cafetería de la Plaza Porlier de Oviedo/Uviéu (desde hace poco ha reabierto y sigue con el mismo nombre, aunque con otro propietario) en el que junto a un breve texto adjunté una fotografía de la terraza, la cual estaba repleta de gente (era por la tarde, así que sobre todo tomaban cafés). Una abogada que me sigue en X (antiguo Twitter) me advirtió que me podía exponer a una posible denuncia por violar la intimidad de quienes aparecían en ella (a las que yo no les había pedido permiso para aparecer en la instantánea). Yo le contesté que en la Facultad nos habían dicho muchas veces que una imagen general, sin centrarla en ninguna persona en concreto, se podía hacer perfectamente en cualquier espacio público y publicar posteriormente, y sinceramente le resté importancia a su opinión (y la fotografía todavía sigue hoy publicada).
Un tema distinto, bajo mi punto de vista, lo está mostrando estos últimos días la prensa rosa española. La princesa Leonor, que se encuentra en Chile, se ha visto perjudicada por una mala praxis con la difusión de unas imágenes en las que aparece comprando en un centro comercial (esas grabaciones se supone que sirven para utilizar únicamente en determinados casos, como pueda ser para demostrar un robo, pero no para difundir de manera pública sin que haya ningún suceso) o tomando una cerveza con los compañeros que van con ella a bordo del Juan Sebastián Elcano. Los tiempos cambian y es evidente que en la época en la que su padre hizo esa formación no había móviles, por lo que nadie le iba a fotografiar o a grabar disimuladamente.
Para mí no tiene ninguna trascendencia informativa que la heredera a la Corona utilice su tiempo libre para tomar algo o para ir de compras (son otras personas de la Familia Real, empezando por el Rey Emérito, quienes causan indignación con sus actuaciones), y aunque creo que esta respuesta la podría dar cualquiera, también es verdad que no podemos mentirnos a nosotros mismos porque un contenido así sí que genera a un medio de comunicación mucho más tráfico a su web que cualquier otra noticia (es triste que no se respete la intimidad de alguien, sea quien sea). Ya ni hablamos si hay algún tipo de morbo por el medio. Algo que me llamó mucho la atención cuando se conoció del asesinato de Daniel Sancho a Edwin Arrieta es que la policía tailandesa tenía acceso a múltiples vídeos con los que reconstruir paso a paso el crimen. En definitiva, vivimos en una falsa creencia de que nadie nos está observando y no es así.
Todavía no hay un pronunciamiento oficial, pero sí que de manera oficiosa parece que este 2025 no habrá Presupuestos Generales del Estado. La imposibilidad de que el Gobierno se apoye en el bloque de la investidura para sacar adelante las cuentas obliga al Gobierno de Pedro Sánchez a prorrogarlas (cabe recordar que los últimos aprobados en 2023 se consiguieron antes del arranque de la actual legislatura). Nadie pone en duda que la economía marcha bien (ni la oposición le plantea preguntas al Ministro Carlos Cuerpo), que se puede salvar los muebles gracias al carácter expansionista de las cuentas de 2023 (en España nunca vamos a tener el problema que tienen en algunas ocasiones en Estados Unidos con lo que llaman el ‘cierre’, que viene a ser que si no tienen los presupuestos aprobados, no pagan a ningún funcionario) y que no son pocos los países europeos que están en la misma situación, pero creo que no hay hemeroteca que aguante a ningún dirigente político porque no es una buena noticia que algo que debería ser excepcional se convierta en norma general.
Por tanto, no podemos negar que es una mala praxis por las consecuencias que suponen las limitaciones para ejecutar nuevas políticas públicas (sobre todo inversiones y reformas pendientes). Comparto que este escenario es más deseable al que practica el PP al pactar con la ultraderecha recortes en derechos y en medidas sociales para incorporar prioridades ideológicas que parecían ya superadas, pero también considero que en una democracia parlamentaria es capital que la ley más importante de cada año, que es la del presupuesto, sea al menos debatida, tal y como establece el artículo 134.3 de la Constitución.
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