Mary-Kate y Ashley Olsen: las gemelas que duplicaron el sueño americano y que hoy arrasan en la moda alejadas de los focos

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Huyen de la fama, pero arrasan con su marca de ropa The Row. Antes de ser diseñadoras fueron iconos de la pequeña pantalla para unas niñas de los noventa a las que se les vendió un mundo color de rosa

11 feb 2025 . Actualizado a las 12:40 h.

No estuvieron en la toma de posesión de Donald Trump, el recién estrenado presidente de los Estados Unidos que quiere hacer América grande otra vez. Pero hace unos lustros habrían sido invitadas de honor en un acto que celebra el poder, el carisma y que es caviar para quienes representan una imagen nívea del sueño americano. En un país en el que el esfuerzo es sinónimo de brillo, se entiende a veces más y a veces menos que dos chicas que triunfaron cuando tenían dientes de leche hoy pasen de las mieles que otorga el celuloide para centrarse en el lujo silencioso.

Mary Kate y Ashley Olsen fueron las niñas de oro de la industria televisiva en una década complaciente, simplona e ingenua para unas jóvenes que solo querían ser complacientes, simplonas e ingenuas. Hasta que la realidad las —nos— devoró.

Las gemelas Olsen arrasan hoy con su marca de ropa The Row, una enseña solo apta para bolsillos llenos que deja patente que su verdadera vocación era la moda. Pero antes de que fueran diseñadoras dignas de fashion week estas hermanas estuvieron en todas las salsas en formato serie de televisión y VHS.

Pese a contar con 38 primaveras, Padres forzosos siempre será un peso pesado en el currículo de estas dos hermanas. Hasta que Lindsay Lohan hizo las delicias de los millennials con Tú a Londres y yo a California, las chicas de medio mundo fantaseaban con tener una gemela. Y esto no hizo más que acrecentarse conforme las Olsen se iban convirtiendo en iconos de una pequeña pantalla —tienen filmes en Roma, París y Nueva York— que las hizo grandes, pero en el papel satinado. Pese a que decidieron, por salud mental, alejarse de un foco mediático que las abrumaba, su sombra era demasiado alargada, y multiplicada por dos. Mary Kate desveló que sufría anorexia en el 2004, justo cuando el heroin chic estaba en su momento de gloria y esta se entendía más como una excentricidad que como una enfermedad grave. No consumían drogas. No eran Paris Hilton ni Britney Spears. Solo eran unas chicas buscando su lugar en el mundo. Y, mientras lo hacían, calaba.

Tantas veces los folletines enseñaron de paseo a las Olsen, da igual adonde, que su imagen se convirtió en icono. Y eso siempre es rentable. Inventaron el gothic chic, pusieron de moda llevar raíz en la melena, hicieron del eyeliner su bandera y convirtieron el oversize en una tendencia que no tiene visos de pasar de moda.

Las gemelas Olsen son hoy un fenómeno kitsch en cuanto a cine, pero también las pioneras de ese je ne se quoi del Starbucks para llevar, sinónimo de triunfo, que ha alimentado películas, para muchos de culto, como El diablo viste de Prada.