«Aún se ve el miedo en la gente»

Marcos Gutiérrez GIJÓN

GIJÓN

Valen Tejeiro en La Librería de bolsillo
Valen Tejeiro en La Librería de bolsillo Marcos Gutiérrez

Las pequeñas librerías han abierto sus puertas con un repunte de clientes. Es el caso de la Librería de bolsillo de Gijón. Su responsable, Valen Tejeiro, teme que ese aumento sea «un espejismo»

20 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El confinamiento en algunos casos ha servido, al menos, para que muchas personas se conozcan un poco más a sí mismas. También ha traído consigo una lección que no conviene olvidar: la vida es mucho más llevadera con música, cine y libros. En efecto, la literatura, en concreto, ha servido para que muchos asturianos escaparan mentalmente, durante un rato cada día, del cerco impuesto entre las paredes de su casa.

Las librerías de la ciudad ya han vuelto a abrir sus puertas, velando por el cumplimiento de todas las normas de distanciamiento y limpieza, preparadas para seguir proporcionando a los vecinos vidas ajenas y mundos a los que evadirse. Una de ellas es la Librería de bolsillo, ubicada en el 66 de la calle Marqués de Casa Valdés de Gijón.

Valen Tejeiro Miranda es uno de los tres responsables de este establecimiento en el que, al menos antes de que la COVID-19 asomara su feo rostro, se organizaban también de manera regular actividades y presentaciones de libros. El pasado lunes volvió a subir la verja de la librería, aunque con cierta incertidumbre, «sobre todo porque no teníamos claras las reglas». Mientras que las recomendaciones y normas de seguridad no se explicitaron en documentos oficiales, en los preparativos trataron de «aplicar la lógica».

En el establecimiento pueden estar «cuatro personas de cada vez», siempre «usando guantes y desinfectante». Pese a que «se ve miedo en la gente», Valen Tejeiro destaca que estos primeros días el negocio ha ido «muy bien, tal vez demasiado». Siempre prudente, este librero e Historiador especializado en antropología y arqueología, considera que el repunte puede haber sido «un espejismo». Y es que «las librerías grandes aún no pudieron abrir y no hay tantas opciones de ocio».

Cree que «las ganas que tenían» los vecinos de salir, pasear y comprar algo más que no fuera la compra semanal puede haber tenido algo que ver en esa renovada popularidad de la letra escrita. «No soy optimista y tengo muchísimas dudas. La economía va a quedar tocadísima. Ver veremos, pero todo dependerá de si hay rebrotes, por ejemplo, en otoño», explica, respecto a lo que pueda suceder a corto y medio plazo.

Asimismo, de cara a la mejora de las economías domésticas, considera fundamental «que se arregle la hostelería». Mientras tanto, su día a día en su negocio ha incorporado rutinas como «poner la mascarilla, lavar las manos frecuentemente y proporcionar a la gente guantes y productos de desinfección».

Curiosamente apunta que, entre lo más demandado por los clientes en estos primeros días tras el encierro total, destacan «ejemplares de La Peste de Albert Camus y varias referencias relacionadas con las pandemias».