Diane Foley, autora de «American Mother»: «Cuando hay odio, todos pierden: nosotros perdimos a Jim y el hombre implicado en su asesinato perdió su libertad»

Carmen Liedo
Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Diane Foley
Diane Foley

La madre del periodista James Foley, secuestrado y asesinado por Estado Islámico en Siria en 2014, reconstruye junto al escritor Colum McCann el duelo por su hijo y el encuentro con uno de los hombres implicados en su muerte. La autora presentará el libro en Mieres, Oviedo y Gijón la próxima semana

23 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Aprender a vivir con la ausencia de un hijo es uno de los desafíos más difíciles que puede afrontar una madre y así lo reconoce Diane Foley, la madre del periodista estadounidense James Foley, que fue secuestrado y asesinado por Estado Islámico (ISIS) en Siria en 2014. La historia sobre el dolor que le generó la pérdida de su hijo, la dignidad y la posibilidad de seguir amando después de la tragedia la ha relatado en American Mother, el libro que Diane ha escrito junto al escritor irlandés Colum McCann, en el que también cuenta que la llevó a encontrarse cara a cara con uno de los hombres implicados en la muerte de «Jim», como ella le nombra. De aquella conversación conserva una conclusión: «cuando hay odio, todos pierden. Nosotros perdimos a Jim y él perdió su libertad».

Diane Foley visitará Asturias la próxima semana para presentar un libro en el que habla, según ha explicado en la entrevista concedida a La Voz de Asturias, de las heridas que siguen abiertas, como la causada por la imposibilidad de recuperar los restos de James para darle sepultura, pese a lo cual también asegura haber encontrado la paz. Y es que el amor por su hijo la llevó a impulsar la fundación que lleva su nombre, dedicada a defender a los ciudadanos secuestrados y a mejorar la seguridad de los periodistas. De todo ello conversará Diane Foley con los lectores de American Mother en los actos programados el lunes en Mieres; el martes en Oviedo; y el miércoles en Gijón.

— En 2014, su hijo James Foley fue secuestrado y asesinado en Siria. ¿Cómo ha sido para usted aprender a vivir con su ausencia?

— Difícil, como lo es para cualquier padre que pierde a un hijo.

— En American Mother cuenta su historia junto al escritor Colum McCann. ¿Por qué decidió contar públicamente una experiencia tan íntima y dolorosa? ¿Qué espera que los lectores comprendan al conocerla?

— Creo que cualquiera puede identificarse con la pérdida de seres queridos. También quise que los demás entendieran la amenaza que supone ser objetivo de ataques o secuestros en el extranjero, las dificultades que conlleva el regreso, así como los mayores riesgos para la seguridad que asumen los periodistas en el ejercicio de su trabajo.

— El libro relata su encuentro con Alexanda Kotey, uno de los hombres implicados en el cautiverio y asesinato de James. ¿Qué le llevó a aceptar ese encuentro?

— Jim habría aceptado reunirse con él; yo quería escuchar su versión de la historia y contarle quién era Jim.

— Hablar cara a cara con una persona implicada en la muerte de su hijo debió de ser muy difícil. ¿Qué sintió durante aquella conversación? ¿Hubo algo que le sorprendiera de lo que escuchó?

— Al principio estaba nervioso, pero Alexanda tenía mucho que decir. Quería justificar sus actos. Me sorprendió lo tristes que resultaron los tres encuentros. Cuando hay odio, todos pierden. Nosotros perdimos a Jim y él ha perdido su libertad.

— En el libro aparecen sentimientos muy difíciles de conciliar, como el dolor, la necesidad de justicia y la compasión. ¿Cómo conviven hoy en usted esos sentimientos? ¿Ha cambiado su forma de entenderlos con el paso del tiempo?

?Se ha logrado cierta justicia mediante la condena de dos de los yihadistas implicados. Todos tomamos malas decisiones en algún momento de nuestra vida, por lo que también es necesaria la compasión.

Preguntas sin respuesta sobre la muerte de Jim

— Tras la muerte de James, tuvo que afrontar muchas preguntas sin respuesta. ¿Hay alguna pregunta que siga haciéndose hoy? ¿Cómo se aprende a vivir con esas dudas?

— No hemos recibido los restos de Jim para darles sepultura. Es probable que nunca los recibamos, dado el gran número de personas que han fallecido en Siria. Por tanto, hay muchas preguntas para las que jamás encontraremos respuesta, pero he logrado encontrar la paz.

— Usted ha dedicado parte de su vida a la Fundación James W. Foley, que trabaja para lograr la liberación de ciudadanos estadounidenses secuestrados o encarcelados injustamente en el extranjero y para mejorar la seguridad de los periodistas. ¿Cómo ha influido la historia de su hijo en ese trabajo y qué le gustaría que cambiara para proteger mejor a los periodistas que trabajan en zonas de conflicto?

— La Fundación Foley surgió a raíz de Jim, con el propósito de instar a nuestro gobierno a priorizar el retorno de ciudadanos estadounidenses inocentes que han sido víctimas de secuestro en el extranjero, así como de promover la seguridad de los periodistas. Hasta la fecha, más de 200 estadounidenses han sido liberados, y los periodistas son ahora más conscientes de la necesidad de recibir formación en materia de seguridad.

— En la nota de presentación del libro aparece una frase suya: «Soy una madre. Eso es todo, y es más que suficiente». ¿Qué significa para usted esa frase? ¿Siente que ser madre ha sido también una forma de encontrar fuerzas para seguir adelante?

— Las madres amamos a nuestros hijos profundamente. Ese amor ha impulsado esta labor de defensa y el deseo de evitar que otras personas sean abandonadas, tal como le ocurrió a Jim.

— ¿Qué supone para usted presentar American Mother en Asturias y compartir la historia de James con lectores que quizá conocieron su caso a través de las noticias, pero que no conocen todo lo que vivió su familia?

— Creo que las historias de todas las personas son importantes. Todos podemos aprender unos de otros. He aprendido que compartir mi historia me ha acercado a otras personas que han vivido una pérdida y han encontrado formas de procesarla, especialmente en casos de muerte violenta.

— Su historia nace de una pérdida terrible, pero también habla de la posibilidad de seguir amando después de una tragedia. ¿Qué le gustaría decir a otras personas que han perdido a un ser querido en circunstancias violentas y que todavía intentan encontrar una manera de seguir viviendo?

— Es fundamental que sigamos amando. En mi caso, mi fe en un Dios amoroso y misericordioso, junto con el apoyo cariñoso de los demás, han hecho que esto sea posible. Cada persona vive el duelo de manera distinta; por mi parte, ayudar a otros a transitar este proceso me ha ayudado a mí también, e incluso me ha aportado alegría.