La delicada situación de Volotea: estima pérdidas de 33 millones para 2026 y cancela sus rutas menos rentables
ASTURIAS
La aerolínea, con sede social en Asturias, ha reducido su flota para este verano de 44 a 41 aviones a la par que activa varias vías de refuerzo financiero mediante ampliaciones de capital y préstamos participativos
15 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Volotea, la aerolínea con sede social en Asturias, atraviesa uno de los momentos más delicados de su trayectoria. La compañía cerró 2025 con 64,3 millones de euros de pérdidas y un patrimonio neto negativo de 77,5 millones, una situación que la sitúa legalmente en causa de disolución y que obliga a la empresa a reforzar de nuevo sus recursos para garantizar su estabilidad. El balance llega además en un momento de ajustes: Volotea ha reducido su flota para este verano de 44 a 41 aviones y mantiene una revisión constante de las rutas para cancelar aquellas que no alcanzan la rentabilidad mínima.
La compañía asturiana, que tiene su domicilio social en el Aeropuerto de Asturias, en Santiago del Monte, encara así un año clave para tratar de enderezar sus cuentas. Aunque durante 2025 logró elevar sus ingresos hasta los 817,9 millones de euros, mejorar su resultado operativo y mantener una elevada tasa de cumplimiento de sus vuelos, el incremento de los costes y, especialmente, el impacto del combustible han vuelto a tensionar sus finanzas.
La situación ha obligado a Volotea a activar varias vías de refuerzo financiero. La empresa ya ha recibido una ampliación de capital de 15 millones de euros y trabaja sobre un plan de 100 millones, del que ya se han ejecutado 71 millones, mientras ha convertido 56 millones de euros en préstamos participativos en fondos propios. A ello se suma una aportación de 9,5 millones realizada por la griega Aegean y las negociaciones para conseguir otros 25 millones de financiación adicional.
Las cuentas presentadas por la compañía reflejan que Volotea factura más y mejora su resultado operativo, pero todavía no consigue abandonar las pérdidas. En 2025 ingresó 817,9 millones de euros, un 0,8% más que el año anterior, y alcanzó un resultado operativo de 47,3 millones, un 41% superior. Sin embargo, el resultado neto fue negativo en 64,3 millones, frente a unas pérdidas de 62,3 millones en las cuentas comparables del ejercicio anterior.
El contexto operativo tampoco ayuda. El encarecimiento del combustible provocado por la inestabilidad en Oriente Próximo ha llevado a la compañía a reducir de 44 a 41 aviones su flota durante este verano. Volotea ha reforzado además la revisión semanal de sus rutas y ha decidido cancelar aquellas conexiones que no alcancen una rentabilidad mínima. Antes de la crisis, el combustible de aviación suponía alrededor del 20% de su estructura de costes, aunque la compañía cuenta con coberturas contratadas que protegen entre el 66% y el 78% de sus necesidades de combustible durante el segundo y tercer trimestre de 2026.
Las previsiones para este ejercicio siguen siendo complicadas. Volotea calcula que cerrará 2026 con unas pérdidas netas de 33 millones de euros, aunque espera obtener un beneficio operativo de unos 30 millones. El objetivo sería reducir aproximadamente a la mitad los números rojos respecto a 2025, pero la compañía admite que las medidas de liquidez podrían no ser suficientes y que, en ese caso, tendría que recurrir a nueva deuda o a nuevas refinanciaciones.
Todo ello ocurre pese a que la actividad comercial de la aerolínea ha mantenido una evolución relativamente positiva. En 2025 transportó 11,3 millones de pasajeros, un 0,8% menos que un año antes, mientras elevó hasta el 79% su índice de puntualidad. La compañía también cerró el ejercicio con un factor de cumplimiento de vuelos del 99,7%, según datos de Cirium.
Volotea defiende que, pese a la situación financiera, su negocio ha ganado tamaño en los últimos años. Entre 2023 y 2025, los ingresos crecieron cerca de un 18%, desde los 694 millones hasta los 818 millones de euros, mientras el margen pasó del 14% al 20%. El problema está en que esa mejora operativa todavía no basta para compensar el peso de las pérdidas acumuladas y las obligaciones financieras.
La compañía afronta el doble reto de mejorar su rentabilidad mientras consigue el dinero necesario para mantener su actividad y cumplir con sus compromisos. El plan pasa por fortalecer el capital, retrasar vencimientos, negociar nueva financiación y ajustar la operación a las rutas más rentables. Una estrategia con la que la aerolínea, estrechamente vinculada a Asturias, busca alejar definitivamente la amenaza de disolución y asegurar su futuro.