Un año del crimen del ganadero de Ribadesella: las incógnitas que siguen abiertas en Cueves

Ainara Álvarez REDACCIÓN

ASTURIAS

María del Mar Berjón, la mujer del ganadero asesinado en Ribadesella
María del Mar Berjón, la mujer del ganadero asesinado en Ribadesella RTPA

José Antonio Otero Toraño, Toño, murió a golpes el 12 de septiembre de 2025 en su casa de Cueves, en Ribadesella. Doce meses después, el crimen continúa sin esclarecerse públicamente y la Guardia Civil mantiene abierta una investigación marcada por las contradicciones entre los testimonios, la aparición de una maza compatible con las lesiones y nuevas diligencias practicadas en la vivienda

12 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El 12 de septiembre de 2025, José Antonio Otero Toraño, conocido como Toño y ganadero de 60 años, murió en su vivienda de Cueves, en Ribadesella, después de recibir varios golpes. Un año después, su muerte continúa rodeada de incógnitas. No hay públicamente detenidos ni una explicación oficial sobre quién acabó con su vida y cómo se produjo exactamente el ataque. 

La investigación comenzó con un relato que apuntaba a la entrada de dos desconocidos en la vivienda. Según contó inicialmente su pareja, María del Mar Berjón, dos hombres «grandes y fuertes», encapuchados y vestidos de oscuro, irrumpieron en la casa y atacaron al ganadero con un objeto contundente antes de escapar por la zona del jardín. Ella aseguró además que también había sido golpeada.

Pero desde los primeros días hubo elementos que dificultaron esa versión. La cámara situada en las proximidades de la vivienda no registró imágenes ni sonidos que permitieran identificar a los supuestos asaltantes y los perros tampoco reaccionaron con ladridos, según trascendió durante la investigación. Tampoco se apreciaron inicialmente signos claros de que se hubiera producido un robo.

Un crimen con demasiadas incógnitas

La Guardia Civil comenzó entonces a trabajar con distintas líneas de investigación. Una de las principales cuestiones fue determinar qué ocurrió realmente dentro de la vivienda y quién pudo tener acceso a ella. 

En aquellos primeros días también adquirió relevancia el testimonio de Magdalena Berjón, hermana de María del Mar y presente en la casa cuando ocurrieron los hechos. Sus declaraciones y las de su hermana no coincidían completamente, lo que alimentó las dudas alrededor del relato inicial de los dos escapuchados.

Magdalena llegó a poner en cuestión públicamente que hubiera visto a los supuestos agresores. Con el paso de los días, su versión quedó matizada: según explicó posteriormente, ella no habría visto directamente a los atacantes, sino que encontró a Toño herido y a su hermana junto a él. La investigación mantuvo abiertas diferentes hipótesis mientras se analizaban los testimonios y las pruebas disponibles.

El 18 de septiembre, apenas seis días después del crimen, el Juzgado Único de Cangas de Onís decretó el secreto de las actuaciones. Desde entonces, gran parte de la investigación ha permanecido fuera del conocimiento público.

La maza que volvió a poner el foco en la vivienda

Durante meses, el caso avanzó sin que trascendieran grandes novedades. Hasta marzo de 2026, cuando la aparición de una pieza concreta volvió a situar la atención sobre el interior de la casa: una maza de madera que los investigadores consideran compatible con las lesiones que provocaron la muerte.

El objeto formaba parte de los utensilios que se habían intervenido durante la inspección inicial de la vivienda y, según las informaciones publicadas entonces, era utilizado por la pareja en trabajos relacionados con la elaboración de productos lácteos. La autopsia había determinado que Toño había recibido golpes que podían ser compatibles con un objeto de esas características.

La existencia de la maza no permitió por sí sola establecer públicamente que fuera el arma homicida. Su importancia para la investigación radica en que ofrece una posible explicación material a unas lesiones que hasta entonces no habían podido vincularse públicamente con un objeto concreto.

María del Mar negó haber utilizado la maza para atacar a su pareja y mantuvo su relato de los dos encapuchados. También explicó que había tocado el objeto después de la agresión y de la llegada de los servicios de emergencia, una circunstancia con la que justificó la posible presencia de sus huellas.

El patrimonio de Toño, otra pieza bajo la lupa

A la investigación se incorporó además la situación económica posterior a la muerte. El testamento de Toño dejaba sus bienes a María del Mar y ella llegó a tramitar el seguro de vida de su pareja, destinando ese dinero a amortizar la hipoteca de la vivienda.

Estos movimientos económicos pasaron a formar parte de las diligencias, aunque su existencia no supone por sí misma una acusación ni permite establecer quién estuvo detrás de la muerte del ganadero.

La investigación también tuvo que separar este caso de otro procedimiento que afecta a la viuda: en 2025, la Administración intervino animales de la explotación Ganadería Maella por su estado de deterioro y posteriormente se inició un procedimiento judicial relacionado con el abandono del ganado. Se trata de un asunto distinto del homicidio de Toño.

Nuevas diligencias casi ocho meses después

La investigación volvió a cobrar fuerza a finales de mayo. La Guardia Civil regresó a la vivienda de Cueves para realizar nuevas comprobaciones, recabar pruebas y volver a hablar con varios testigos, además de con la viuda de Toño.

Los investigadores también habían incorporado a las diligencias documentación relacionada con el patrimonio y el testamento del ganadero. La nueva visita a la casa y la revisión de testimonios hicieron pensar que el caso podía entrar en una fase decisiva, aunque oficialmente la investigación continuaba bajo secreto.

Pocos días después, la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, aseguró que la Guardia Civil seguía trabajando en el caso y confió en que hubiera resultados «más pronto que tarde». Lastra pidió además prudencia ante una investigación especialmente sensible.

Un año después, las preguntas siguen abiertas

A falta de que la investigación determine lo ocurrido y de que el juzgado pueda levantar el secreto de las actuaciones, el crimen de Toño Otero llega a su primer aniversario sin detenidos conocidos públicamente y sin una versión oficial de los hechos.

Doce meses después de aquella mañana del 12 de septiembre de 2025, la casa de Cueves continúa siendo el escenario de un crimen que, pese a las nuevas diligencias y a las pruebas incorporadas durante el último año, todavía no tiene una respuesta.