
La comunidad ha sufrido a lo largo de su historia varias tragedias mineras, la última mortal también ocurrió en Cerredo
31 mar 2025 . Actualizado a las 13:58 h.El accidente de Cerredo, en Degaña, hizo revivir muchos fantasmas de horror en Asturias, una comunidad que nunca pudo acostumbrarse al altísimo precio en vidas humanas que se puede cobrar la minería, con tragedias que marcaron la historia reciente de la comunidad, pero que con el cese de actividad en la mayor parte de las explotaciones parecía haber quedado atrás.
No es así. Fue precisamente de Cerredo donde se registró el último accidente mortal de la minería asturiana, en el año 2022, cuando uno de sus trabajadores perdió el control del camión tipo 'lagarto' que conducía en el exterior de las galerías. Su compañero que le acompañaba en el vehículo resultó herido de gravedad.
En julio de 2015, la mina de Degaña fue escenario de un trágico accidente en el que un picador perdió la vida tras quedar sepultado por un derrabe mientras trabajaba en el interior del pozo plano inclinado, a varios kilómetros de la boca del túnel. La complejidad del rescate prolongó la recuperación de su cuerpo durante 48 horas. Meses después, en octubre, otro trabajador sufrió un grave accidente al caer desde una altura de dos metros y ser golpeado por un costero mientras laboraba en una de las capas de explotación.
No obstante, la tragedia ocurrida esta mañana en la mina trae a la memoria un siniestro aún más devastador. Para encontrar un antecedente de semejante magnitud en la minería de la comunidad, hay que remontarse a octubre de 2013, cuando una explosión de gas en el Pozo Emilio, en León, se cobró la vida de seis mineros, entre ellos un asturiano.
Pozo Nicolasa
Algunos de los más terribles accidentes en la mina en Asturias sucedieron en el siglo XX. Uno de los últimos y de los más trágicos, que se llevó la vida de 14 hombres, sucedió en el Pozo Nicolasa en el año 1995; ocurrió de madrugada, poco después de las tres, y a 400 metros de profundidad.
En ese momento, un equipo de 13 mineros de Hunosa trabajaba en los subniveles de la capa 8, mientras que en la quinta planta, cuatro mineros de origen checo y empleados de la subcontrata SATRA avanzaban con un minador en el frente de una galería. Aunque los aparatos medidores no detectaron presencia de grisú, una acumulación de gas provocó una explosión devastadora, transformando ambas zonas de trabajo en un escenario de llamas, monóxido de carbono, derrumbes y polvo. Solo tres trabajadores de Hunosa lograron sobrevivir a la tragedia.
La mutualidad Montepío de la Minería Asturiana, cuenta con una recopilación de algunos de los mayores accidentes de la historia en la comunidad.
El pozo María Luisa y otros
Especialmente trágico y grabado en la memoria histórica de Asturias, hasta el punto de que popularmente se cambiara la letra de Santa Bárbara bendita para referirse a este drama, el accidente del pozo María Luisa tuvo lugar en los años terribles de la postguerra. En 1949 una explosión de grisú segó la vida de 17 mineros en el pozo de Ciaño.
El relato del Montepío destaca también el episodio de Santo Tomás, en Turón. El 14 de agosto de 1967, una explosión de grisú, presuntamente provocada por la combustión de la llama de una lámpara, causó la muerte de 11 trabajadores en el Grupo de Minas Santo Tomás. Esta explotación carbonífera había iniciado su actividad en 1890, tras la creación de la sociedad anónima Hulleras del Turón.
Entre 1901 y 1914, el pozo operó de manera intermitente, ajustándose a las necesidades de producción de la empresa. Sin embargo, el mismo año en que ocurrió la tragedia, la mina cerró definitivamente, dejando tras de sí un historial de numerosos accidentes mortales.