Sandra Hernández, asesora financiera: «Para tener salud en nuestra economía doméstica debería hacerse medicina financiera preventiva»
ASTURIAS

La experta considera que Asturias tiene una cultura del ahorro arraigada por los altibajos económicos vividos en la nuestra región y prevé que el futuro de la economía familiar estará marcado por la transición hacia sectores más sostenibles, digitales y orientados a la innovación
31 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Gestionar la economía doméstica en el día a día y con previsión de futuro puede ser una de las tareas más complejas para las familias y más cuando surgen imprevistos y hay que hacer frente a gastos que desestabilizan el balance de ingresos y gastos. La recomendación que da la asesora financiera Sandra Hernández en la entrevista que ha concedido a La Voz de Asturias es que, para tener una buena economía doméstica, al igual que en la salud física de las personas, se haga «medicina financiera preventiva». Es más, considera importantísimo «hacer una planificación que integre cada objetivo de nuestra vida». La experiencia laboral de Sandra como empresaria fue lo que la llevó a convertirse en asesora financiera en 2020, en plena pandemia, al darse cuenta «de las necesidades que tienen las familias, los autónomos y las empresas a nivel financiero». Lo que percibe es que, si bien Asturias tiene una cultura del ahorro arraigada por los altibajos económicos vividos en la nuestra región, su previsión es que el futuro de la economía familiar «estará marcado por la transición hacia sectores más sostenibles, digitales y orientados a la innovación» y por el envejecimiento de la población, por lo que considera que la economía doméstica debería prepararse para ello.
-La economía doméstica ¿dirías que se gestiona de forma similar en todo el territorio nacional o se pueden establecer diferencias entre unas comunidades o provincias y otras?
-Claro que hay diferencias entre comunidades autónomas. La economía doméstica en España varía considerablemente de unas a otras. Algunas de las principales diferencias tienen que ver con los niveles de ingresos, porque el salario medio varía según la región. Sabemos que en comunidades como Madrid, el País Vasco o Cataluña los salarios suelen ser más altos en comparación con otras como Extremadura, Andalucía o Asturias. Otro punto fundamental es el coste de la vida. El conjunto de gastos que una familia tiene que afrontar para cubrir sus necesidades básicas y otras necesidades adicionales. En grandes ciudades el coste de la vida suele ser más alto. En Asturias es relativamente más bajo. Desde mi punto de vista, influye mucho si tienes a un profesional al lado que te pueda ayudar a planificar y gestionar esa economía.
-Asturias tiene un tejido económico que ha cambiado y se ha diversificado ¿cómo influye eso en la economía doméstica?
-Se pueden destacar varios aspectos. En primer lugar, la prevalencia del sector servicios. Este es un pilar fundamental en la economía doméstica. Las principales ciudades, como Oviedo, Gijón y Avilés, concentran una oferta significativa relacionada con el comercio, la hostelería y el turismo, que son esenciales tanto para los ingresos de las familias como para la creación de empleo. Además, servicios públicos y profesionales, especialmente en el ámbito sanitario y educativo, ocupan un lugar destacado en la economía regional. En segundo lugar, la consolidación del sector primario. Aquí es donde estaría representada la actividad agraria, en particular la ganadería, que sigue siendo un elemento clave para muchas familias asturianas. La producción de leche, carne y derivados lácteos, junto con el cultivo de manzanas para la industria de la sidra, son sectores que continúan aportando estabilidad económica en ciertas áreas rurales. Esta base productiva refleja un modelo económico tradicional que aún persiste en buena parte del territorio. En tercer lugar, la transformación de la industria. A pesar de la desindustrialización sufrida en las últimas décadas, la industria sigue teniendo relevancia en la economía regional, especialmente en sectores como el metal, la energía y la construcción naval. En mi caso, mi familia ha sido una de tantas que tuvieron que emigrar de otros pueblos y establecerse en Asturias alrededor de los años 50 con el desarrollo industrial. Mi abuelo vino buscando una oportunidad de progreso. Y, más tarde, mi padre estuvo trabajando en el sector naval. Así que, lo he vivido muy de cerca. Sin embargo, la menor concentración de empleo industrial ha generado un desafío para muchas familias que han dependido de este sector. Las estrategias de diversificación hacia industrias tecnológicas y sostenibles son clave para el futuro económico de la región.
-¿Ha forjado eso una forma de gestionar la economía familiar?
-En Asturias, cabe destacar la cultura del ahorro que ya la tenemos arraigada en respuesta a los altibajos económicos vividos en nuestra región. Este patrón puede ser un factor de estabilidad para las finanzas domésticas. Tenemos menos margen para gastos discrecionales. Otro punto clave muy importante y que sí hay que tener muy en cuenta es el envejecimiento poblacional y la dependencia de las pensiones. Todos mis clientes saben que este es uno de los factores por los que me dedico al asesoramiento financiero. Siempre he tenido claro, desde muy jovencita, que la generación de los Baby Boom algún día llegaríamos a jubilarnos. Nuestro sistema de pensiones está basado en un sistema de reparto solidario. Por tanto, si va a haber menos personas en edad activa que tienen que mantener a más jubilados, la pensión que perciba será más pequeña. Dicho de otra manera. Si el pastel de hoy de las pensiones hay que repartirlo entre más jubilados, el trocito que me toque será más pequeño. Por tanto, la labor de un asesor financiero que ayude a las familias a ver las necesidades de ahorro y que le proporcione las herramientas necesarias para que ese ahorro sea lo más productivo posible financiera y fiscalmente es «vital» en estos momentos en los que la previsión de cara a una posible presión sobre los sistemas de pensiones se visualiza en un futuro.
-¿Qué consejos prácticos daría a las familias asturianas para organizar su presupuesto mensual de manera efectiva?
-Hay que marcarse unos objetivos claros para nuestro ahorro. ¿Por qué debemos ahorrar? Estamos mirando el día a día y hay que levantar la vista y ver el horizonte. Si hoy me cuesta ahorrar, ¿Cómo va a ser mi estatus cada año que pase cuando no consiga superar la inflación? ¿Cómo visualizaré mi vida en los próximos diez, veinte, treinta años? Cuando tenemos una enfermedad grave no le preguntamos a nuestro cuñado, vecino o amigo qué debemos hacer. Sabemos que la salud es muy importante y vamos a un profesional para que nos haga las pruebas pertinentes y así, que nos pueda curar con el mejor tratamiento. Para tener salud financiera es lo mismo. ¿Por qué le preguntamos al vecino, amigo o cuñado? No debemos esperar a tener la enfermedad. Debemos hacer analíticas para ver nuestros niveles y saber que todo va bien. Lo que se puede denominar medicina financiera preventiva.
-¿Cuáles son los gastos más comunes que enfrentan los hogares en Asturias y cómo pueden gestionarlos mejor?
-Esos gastos empiezan por analizar el coste de la vivienda, la alimentación, los servicios, el transporte, la salud, la educación y el ocio. Hay que analizar todos esos gastos de cada familia de forma personalizada y ver cuál es su capacidad de ahorro.
-¿Qué papel juegan los ahorros en la economía doméstica y qué estrategias recomiendas para fomentar el ahorro en las familias?
-Los ahorros deberían ser analizados como un gasto a futuro. ¿Qué quiero decir con esto? Todos ahorramos para uno o varios objetivos. Hay veces que no somos ni conscientes para qué lo hacemos. Mi misión es hacer ver, en primer lugar, por qué debemos ahorrar y para qué.
-¿Cómo pueden las familias asturianas prepararse para imprevistos económicos, como pueda ser la pérdida de empleo o gastos médicos inesperados?
-Hay que contar esos imprevistos de mañana como un gasto de hoy para utilizarlo en un futuro. Pero yo iría más allá. Hay que analizar todo el ciclo de nuestra vida. Cuando me voy a comprar mi próximo coche, como puedo llegar a obtener la entrada para mi casa, como liberarme de forma inteligente de la hipoteca o como puedo hacer una hucha para cuando mis hijos vayan a la Universidad. Incluso, una posible herencia, que va a conllevar que tengamos que pagar un Impuesto de Sucesiones. Recordemos donde vivimos. Asturias es la comunidad autónoma más perjudicada en todo el territorio español. Muchas familias renuncian a sus herencias por no poder asumir ese gasto. Ahí está la importancia de una planificación financiera. Hacer una planificación que integre cada objetivo de nuestra vida.
-¿Crees que es importante que los niños aprendan sobre economía doméstica desde una edad temprana?
-Es fundamental. Tenemos muy poca educación financiera en los colegios e institutos. Siempre nos preparan en base a qué queremos estudiar y en qué queremos trabajar cuando seamos mayores. Pero, nunca nos han dicho qué debemos hacer desde que recibimos nuestro primer sueldo. Sí es cierto que me estoy encontrando con muchos jóvenes concienciados en el ahorro y con ganas de aprender a generar un beneficio a largo plazo.
-¿Qué conceptos básicos de finanzas debería conocer un niño para desarrollar una buena educación financiera?
-Deberíamos ser capaces de hacerles distinguir entre lo que realmente necesitan para vivir con tranquilidad. Es decir, lo necesario para comer, ropa, educación, etc. Y lo que es secundario como juguetes, chuches o videojuegos. Enseñarles a guardar una parte de esa paga que reciben para posibles imprevistos, futuras compras o próximos eventos. Hay que mostrarles como planificar sus gastos según el dinero que tienen para evitar quedarse sin recursos antes de tiempo.
-¿Cómo pueden los padres introducir temas de economía doméstica en la vida diaria de sus hijos de manera práctica y divertida?
-Fomentarles a ganar dinero con pequeñas tareas remuneradas. Estamos en la era de que todos los niños quieren ser futbolistas o in?uencers. Parece que todos pueden llegar a conseguir el dinero fácil y después, si no lo consiguen, pueden llegar a tener otros problemas. Sería interesante hacer juegos enfocados al ahorro en el que se comprometa toda la familia. Por ejemplo, el reto de ahorrar el 10% de lo que hoy gastan en cosas que no son estrictamente necesarias. Luego, al final de mes, pueden decidir qué hacer con ese dinero. Usarlo para hacer algo divertido, donarlo, invertirlo…
-¿Qué recursos o herramientas recomendaría para que las familias asturianas mejoren su educación financiera?
-Una de las herramientas que sí tienen implantadas otros países es la importancia de ponerse en manos de un asesor financiero profesional. En Estados Unidos, Reino Unido o Suiza lo hacen. En España estamos a la cola en este sentido. No tenemos por qué saber de todo. Pero, sí es importante ponerse en manos de un experto.
-Por último, ¿cuál es su visión sobre el futuro de la economía doméstica en Asturias y cómo cree que las familias pueden adaptarse a los cambios económicos que se avecinan?
-El futuro de la economía doméstica en Asturias está marcado por una transición hacia sectores más sostenibles, digitales y orientados a la innovación. Las familias asturianas deberán adaptarse a estos cambios mediante la educación continua, el fomento del ahorro, la inversión y la diversificación. En un escenario económico como el que se prevé para Asturias, con la transformación hacia sectores más digitales y sostenibles, el envejecimiento de la población y los desafíos derivados de la globalización, contar con un asesor financiero se convierte en una herramienta esencial para la planificación y seguridad financiera de las familias. El asesoramiento financiero no sólo se limita a la gestión del dinero, sino que tiene un impacto directo en la planificación a largo plazo, la adaptación a los cambios en el mercado y la optimización de los recursos, elementos clave para las familias que desean enfrentar los retos económicos del futuro de forma eficaz.