Los hechos se produjeron el pasado fin de semana en Palencia y Huesca, cuando un cazador «confundió a la osa con un jabalí» y el otro la disparó en «defensa propia»
30 nov 2020 . Actualizado a las 19:50 h.La Fundación Oso Pardo (FOP) urge el esclarecimiento de la muerte por disparos de dos hembras de oso pardo el pasado fin de semana en Palencia y Huesca. Para ello, desde la FOP ya han anunciado el inicio de acciones legales para sacar a la luz la verdad sobre estos hechos.
A través de un comunicado, la FOP ha explicado que ya ha solicitado a las Fiscalías Superiores de Justicia de Castilla y León y Aragón que ordenen el inicio urgente de las diligencias de investigación «para asegurar la obtención de todas las pruebas necesarias que permitan aclarar lo sucedido y comprobar si hay responsabilidad penal». En este sentido, la Fundación ha recordado que los actos de caza de especies en peligro de extinción «pueden conllevar penas de hasta dos años de privación de libertad, y tres años si es en un espacio natural protegido, además de graves inhabilitaciones».
Desde la FOP han sugerido la posibilidad de «plantear el agravamiento de las penas de estos delitos, a la vista de la reiteración de estas muertes en circunstancias similares», al tiempo que han lamentado que ambas muertes se produjeran en el transcurso de sendas «cacerías de jabalís».
La primera de ellas, en el Parque Natural de la Montaña Palentina, se supone que se produjo por un cazador que, «al parecer, la confundió con un jabalí», situación que se ha repetido en otras dos ocasiones en los últimos años. El número de casos es el mismo en los Pirineos, aunque las tres se han producido este mismo año, una por envenenamiento y dos por disparos. En el caso de este domingo, «el cazador ha alegado defensa propia». No obstante, para la Fundación Oso Pardo, la situación «exige cambios de calado en la práctica de la caza en zonas oseras», que aseguran han solicitado ya en varias ocasiones en mesas de trabajo con la Junta de Castilla y León.
En este sentido, la entidad exige que «cada cazador participante reconozca por escrito que es conocedor de las buenas prácticas a seguir en un área con presencia de osos, y se atenga a las consecuencias de no cumplirlo». No en vano, «uno de los motores fundamentales de la recuperación del oso pardo cantábrico ha sido el diálogo permanente y el acuerdo con los habitantes del territorio, con todos los sectores que integran el medio rural, entre ellos el de la caza», ha agregado, informa EFE.