Colombia cede a las presiones de Trump y acepta las deportaciones para evitar la imposición de aranceles
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El incidente es el primer choque del presidente del país latinoamericano con el estadounidense, quien asumió la presidencia el 20 de enero con promesas de mano dura contra la migración irregular
27 ene 2025 . Actualizado a las 10:46 h.Estados Unidos ha dado marcha atrás a las sanciones que planeaba imponer a Colombia por su negativa a permitir el ingreso de vuelos militares con migrantes deportados, después de que el país sudamericano aceptara los términos de la política del presidente Donald Trump. La Casa Blanca aseguró este domingo por la noche que suspendía las medidas de presión contra el gobierno del izquierdista Gustavo Petro, quien bloqueó el aterrizaje en Bogotá de las aeronaves con repatriados alegando que estaban recibiendo malos tratos.
Colombia confirmó minutos después en una rueda de prensa el anuncio y aseguró que su país dio por «superado el impasse» con Estados Unidos y acepta los términos de la política de repatriación de Trump. El país «seguirá recibiendo a los colombianas y colombianas que retornen en condición de deportados», señaló Murillo.
Tras la negativa del mandatario colombiano de permitir el aterrizaje de aviones estadounidenses con deportados, Trump anunció aranceles a las importaciones procedentes de Colombia y otras medidas contra el oficialismo como restricciones de viajes y revocatoria «inmediata» de visas. Petro respondió ordenando a la cartera de Comercio Exterior que también imponga un arancel a los productos procedentes de EE.UU. e instó a su gobierno a «dirigir» las exportaciones hacia otros países. Hasta el momento, el gobierno colombiano no ha expresado que haya retirado esa medida.
El canciller Murillo agregó que Colombia «tiene dispuesto» el avión presidencial para viajar a Estados Unidos y transportar a los migrantes que Trump pretendía deportar. Se desconoce el número de ocupantes de esos vuelos.
El incidente es el primer choque de Petro con Trump, quien asumió la presidencia el 20 de enero con promesas de mano dura contra la migración irregular. El líder colombiano justificó su decisión de impedir el ingreso de las aeronaves en X: «Un migrante no es un delincuente y debe ser tratado con la dignidad que un ser humano merece. Por eso hice devolver los aviones militares estadounidenses que venían con migrantes colombianos».
Cancelación de vuelos y de visas
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que Petro había autorizado los vuelos «y luego canceló su autorización cuando los aviones iban en el aire». Horas más tarde, Estados Unidos suspendió la expedición de visas en su embajada en Bogotá. «Las medidas continuarán hasta que Colombia cumpla las obligaciones de aceptar el retorno de sus propios ciudadanos», había advertido Rubio en un comunicado.
El jefe de la diplomacia estadounidense viajará próximamente a Latinoamérica, aunque Colombia no está en la agenda. Estados Unidos es el principal socio comercial de este país latinoamericano y sus fuerzas militares han cooperado desde hace décadas en la lucha contra las guerrillas y los cárteles del nacotráfico.
En medio del ida y vuelta de acusaciones, Petro recordó que más de 15.600 estadounidenses que viven sin la documentación requerida en Colombia «deben» acercarse a la autoridad migratoria para «regularizar su situación». Desde la investidura de Trump, EE.UU. ha deportado a migrantes irregulares a Guatemala y a Brasil.
Enfrentamiento con América Latina
Las amenazas de Trump de deportar a millones de inmigrantes lo enfrentan con los gobiernos de América Latina, de donde se estima provienen la mayoría de los 11 millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro se solidarizó el domingo con el gobierno de Colombia, en su cuenta de Telegram. «Colombia y Venezuela (...) sabremos superar las dificultades (...) construyamos la prosperidad de nuestros pueblos», escribió.
Brasil expresó el sábado su indignación por el trato dado por la administración Trump a decenas de inmigrantes brasileños deportados a su país el viernes. El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, tildó de «inaceptable la deportación violenta, indiscriminada y violando los más elementales #DD HH de migrantes ilegales en EE. UU».
Los ciudadanos brasileños fueron esposados en el vuelo de regreso, en lo que Brasil llamó «flagrante desprecio» por sus derechos fundamentales. Varios países de América Latina han prometido darles la bienvenida a sus nacionales, muchos de ellos viviendo y trabajando en Estados Unidos por años.
El gobierno mexicano dijo que planeaba abrir nueve refugios para sus ciudadanos y tres más para extranjeros deportados bajo un esquema denominado «México te abraza». Honduras dijo que lanzaría un programa para los deportados llamado «Hermano ven a casa», que incluye ayudas solidarias en dinero, comida y acceso a oportunidades de empleo.