
Marine Le Pen no es el único miembro de la familia que ha tomado el testigo de su padre, el fundador de Frente Nacional
06 jul 2024 . Actualizado a las 05:00 h.En el panorama político francés, el apellido Le Pen es desde hace décadas sinónimo de influencia y controversia. Marine Le Pen puede conseguir mañana un triunfo electoral que puede abrirle las puertas del Elíseo.
El origen de esta saga política comenzó en 1972 cuando su padre, Jean-Marie Le Pen (Bretaña, 1928), fundó el partido Frente Nacional (FN). Desde entonces, quienes siguieron su legado han compartido con él sangre e ideas.
El patriarca de la familia es un veterano condecorado de los paracaidistas franceses (1953-1957) en Indochina, Suez y Argelia. Conocido por su retórica incendiaria, irrumpió en la política como el diputado más joven de París con el partido Unión de Defensa de los Comerciantes y Artesanos. Ya como líder de FN se postuló hasta cinco veces para la Presidencia de la República. Por aquel entonces, la línea ideológica de la formación se centraba en el refuerzo de la identidad nacional, el antisemitismo, el euroescepticismo y la antiinmigración.
Sus declaraciones provocativas, así como la infame afirmación de que las cámaras de gas de los nazis fueron un «detalle de la historia», le valieron múltiples juicios y una condena en 1997 por apología de los crímenes de guerra. Fueron precisamente estas polémicas las que llevaron a su hija, Marine Le Pen, a tomar la decisión de reemplazar a su padre como líder del partido en el 2011.
Muchos franceses veían el partido como una iniciativa condenada al fracaso, así que Marine se centró en desdemonizar a la agrupación y en evitar agredir directamente a sus adversarios, algo que solía hacer su progenitor. Este, tras una serie de denuncias por negar el Holocausto nazi, acabó siendo expulsado del partido en el 2015. Mantener un discurso tan radical dentro de la agrupación era insostenible. Marine Le Pen rebautizó la formación con el nombre Agrupación Nacional para dar inicio a una nueva era.
Paralelamente, Marion Maréchal, la sobrina de Marine Le Pen, emergió como una figura prometedora dentro del partido. A sus 23 años de edad se convirtió en la diputada más joven de la historia de Francia. Su futuro en política parecía prometedor siguiendo el rumbo de la saga familiar. Sin embargo, tomó la decisión de cambiarse a un partido radical de ultraderecha que representaba más fielmente sus ideales.
Se unió a Reconquista, cuyo líder, Éric Zemmour, es conocido por sus declaraciones racistas e incitación al odio por las que ha recibido varias multas. Su ideología, aunque similar a la de Agrupación Nacional, iba un paso más allá. Pero el nuevo partido que buscaba representar a la derecha francesa apenas obtuvo un 7 % en las presidenciales del 2022, y en las últimas europeas recabó tan solo un 5,5 % de los votos. Los decepcionantes resultados, sumados a crecientes discrepancias entre el líder y Marion, aumentaron las tensiones entre ellos. Y la conclusión no fue otra que la vuelta al negocio familiar.

La dinastía parece no terminar aquí. Cuando Marine lanzó su candidatura al Elíseo en el 2022, le sucedió como presidenta del partido el yerno de su hermana, Jordan Bardella. El político de 28 años dejó los estudios para dedicarse a la política, sirviendo como gancho al electorado de menor edad. Ahora podría convertirse en el primer ministro más joven de la V República.