Diez consejos para dejar atrás una relación tóxica

Candela Montero Río
Candela Montero Río REDACCIÓN / LA VOZ

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Aunque lo mejor para no tener que salir de este tipo de relaciones es no entrar en ellas, la «ceguera amorosa» nos impide muchas veces detectarlas. Tres expertas nos cuentan las claves para decir adiós a estas dinámicas y no volver a caer

15 feb 2024 . Actualizado a las 13:21 h.

Reconocer que una relación es tóxica es tan difícil como imprescindible para superarla. En la mayoría de los casos no entramos en ellas de forma consciente y resulta complicado ver la realidad desde dentro. Detectar las señales es el primer paso para conseguir sentirse lo suficientemente fuerte para dar carpetazo definitivo a estas dinámicas que no son para nada sanas. Pero tan importante es ser capaz de poner punto y final como no volver a caer, ni en la misma relación nociva ni en otras futuras en las que se puede repetir el mismo patrón de conducta.

1. IDENTIFICAR QUE LA RELACIÓN ES TÓXICA

Reconocer el problema es el primer paso para superarlo. Una tarea que en el caso de las relaciones tóxicas es especialmente complicada: «La gente que está dentro de ellas tiene un enganche emocional a la otra persona que les impide ver la realidad», explica la psicóloga y sexóloga Raquel Graña. La manipulación, el control excesivo, el chantaje emocional o alternar continuamente rupturas y reconciliaciones son solo algunos de los ejemplos que ofrecen las psicólogas para detectar que una relación no es sana. El «termómetro emocional» es la técnica que propone Lara Ferreiro, psicóloga experta en terapia de pareja y autora de Adicta a un gilipollas. Consiste en «cerrar los ojos y pensar cómo nos hace sentir una relación». Se suma la coach Marta Parella: «No es lo mismo lo que yo siento por una persona que lo que la relación me hace sentir. Puedo estar muy enamorado, pero no sentirme bien con esa persona».

2. AUTOCONVENCERSE PARA SALIR DE ELLA

En este paso, las terapeutas indican que es crucial «ser honestos con nosotros mismos» y «contarnos las cosas bien», para «darnos cuenta de la realidad». Lara Ferreiro recomienda hacer lo que ella llama «la lista del terror», o lo que es lo mismo, «enumerar todo lo malo que esa persona nos ha hecho». Otro consejo es «comprobar qué creencias irracionales nos mantienen atados a esa persona, como por ejemplo, pensar que va a cambiar, cuando eso no depende de nosotros».

3. RUPTURA PROGRAMADA

Para Lara Ferreiro, «una relación tóxica es como una adicción a las drogas, nos generan enganche emocional». «Además, te hacen el refuerzo intermitente, como las máquinas tragaperras, que de vez en cuando te dan la monedita», ejemplifica la terapeuta. De ahí que «nunca vayas a querer dejarlo». Por eso, lo mejor es programar una fecha, una hora y un lugar neutral para poner el punto y final.

4. LOS SEMÁFOROS DE CONSUMO

Terminada la relación, las terapeutas aseguran que es muy probable sufrir un especie de «síndrome de abstinencia». Cuando lo que queremos es «llamar a la otra persona, quedar y tener sexo con ella», es cuando, según Lara Ferreiro, el «semáforo del consumo» se pone color ámbar. Para evitar que pase a rojo y terminar «volviendo a consumir», es recomendable tener a mano una lista de cosas que podemos hacer antes de caer: «Apagar el teléfono, llamar a nuestras amigas, leer la lista del terror, o dar un paseo», son algunos de los ejemplos que ofrece la psicóloga.

5. LAS FASES DEL DUELO

Para dejar atrás de forma sana una relación tóxica hay que atravesar un duelo, que, según Lara Ferreiro, dura entre seis meses y un año y tiene varias fases: «La negación, el volcán de las emociones, el pozo negro, la aceptación, el perdón, el aprendizaje y, por último, la neutralización». Esta psicóloga insiste en la importancia de pasar por todas estas fases: «Mucha gente, cuando está en el pozo negro, que es la fase más dura, se abre Tinder para no sufrir y evitar atravesarla. Pero así solo acaban repitiendo un mismo patrón», dice.

6. CONSUMO CERO

En estos casos, el conocido como «contacto cero» se queda escaso. No basta con no llamar a la otra persona, se trata de no consumirla de ninguna forma. La terapeuta Marta Parella aboga por el clásico, pero eficaz, «no sé nada ni quiero saber». «No mirar si está en línea en WhatsApp, no buscar sus publicaciones en redes sociales o pedirle a nuestro entorno que no nos cuente nada de esa persona» son algunos de los ejemplos que ofrece esta experta.

7. VOLVER A TI Y A TU BIENESTAR

El objetivo de esta parte del proceso lo explica la psicóloga Raquel Graña: «Volver a sentirse pleno sin que la otra persona llene ninguna carencia». Algo que, para Marta Parella pasa por «priorizar el bienestar a nivel físico, mental y emocional». Lara Ferreiro los llama «los momentos rosas», o lo que es lo mismo «dedicar un mínimo de dos horas semanales al autocuidado». La propia Ferreiro presenta algunas ideas: «Darse un baño, hacer una lista con nuestros logros, quedar con una amiga, comprar un trozo de tarta, un perfume o darse un masaje». «Es tiempo que dedicas a ti y no a la relación tóxica», añade.

8. AUTOESTIMA Y AUTORRESPETO

Trabajar la autoestima es clave para no volver a caer en este tipo de dinámicas. Lara Ferreiro asegura que «al salir de estas relaciones solemos tenerla muy dañada» y la razón la explica Raquel Graña: «Hemos dejado de ser nosotras para complacer a la otra persona, dejando de hacer o decir ciertas cosas por miedo a la reacción. Nos hemos anulado para adaptarnos al otro». Para que esto no vuelva a suceder, las expertas insisten en la importancia de «establecer límites», una labor que, explica Marta Parella, pasa por «conocernos bien y definir unos estándares claros de qué queremos y qué no queremos en una relación».

9. RODEARSE BIEN

El de dejar atrás una relación tóxica es un camino difícil de transitar solo. Por eso, las psicólogas destacan la importancia de pedir ayuda y tener una «red de apoyos». «Hay que contar tanto con profesionales como con familia y amistades que nos respeten y no nos juzguen», explica la sexóloga Marta Graña. Lara Ferreiro habla de «ángeles de la ruptura» para referirse a «esa gente que nos nutra y nos acompañe en esta nueva etapa». «Muchas veces son esas personas a la que desplazamos cuando estamos en la relación tóxica», lamenta Ferreiro.

10. EL CASTING DEL AMOR

Cuando hemos superado completamente una relación tóxica, es básico vigilar lo que Lara Ferreiro llama «el casting del amor» para evitar repetir patrón. «Si para dejar entrar a alguien en una empresa, tiene que pasar un proceso de selección para escoger al mejor candidato, ¿cómo no lo hacemos para dejar entrar a alguien en nuestras vidas?», concluye.