Netanyahu da por hecho que Israel ocupará la Franja después de la guerra

Andrés Rey REDACCIÓN / LA VOZ

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Palestinos inspeccionan un área residencial de Gaza destruida por un misil israelí
Palestinos inspeccionan un área residencial de Gaza destruida por un misil israelí MOHAMMED SABER | EFE

Un mes después del ataque de Hamás, Jerusalén recuerda a sus muertos

08 nov 2023 . Actualizado a las 14:29 h.

Después de que el Ejército israelí cercase la Ciudad de Gaza, Benjamin Netanyahu la envolvió entre sus manos. Ayer por la mañana varios periodistas le preguntaron quién debería gobernar el territorio después de la guerra. «Israel tendrá, durante un período indefinido, la responsabilidad general de la seguridad en la Franja. Porque hemos visto lo que sucede cuando no la tenemos».

El presidente de EE.UU., Joe Biden, había advertido hace semanas de que un Gobierno israelí en Gaza sería un error, pero Netanyahu teme «la erupción del terror en una escala que no podríamos imaginar». El ministro de Defensa, Yoav Gallant, añadió que, al final de la guerra, el Ejército tendrá «absoluta libertad» de acción en el territorio, sin límites.

Unas horas antes, en la noche del lunes, el pueblo israelí se mantenía despierto. Los familiares de los fallecidos se reunieron ante el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, en una vigilia para conmemorar los 30 días del ataque islamista, y encendieron una vela por cada vida apagada.

«No tenemos otra manera de conmemorarlos excepto con oraciones, velas y llevándolos en nuestro corazón», explicó Yossi. Dos de sus hermanos habían ido al festival de música masacrado por los milicianos. Nunca volvieron. De pie, ante una enorme bandera israelí, el cantor jefe del Ejército, Shai Abramson, oró por los difuntos y bendijo a las fuerzas de seguridad que «pagaron con sus vidas por la protección de nuestra tierra».

Con 10.328 muertos en la Franja, Netanyahu esbozó que consideraría «pequeñas pausas tácticas» en los combates para permitir la entrada de ayuda y la salida de rehenes.

Sin embargo, volvió a rechazar los constantes llamamientos internacionales a un alto el fuego. «No habrá un alto el fuego que deje a nuestros rehenes en Gaza y a Hamás en el poder», expuso el portavoz del Gobierno, Eylon Levy. Poco después, Gallant negó incluso las pausas que Netanyahu había considerado. Las tropas acababan de capturar un bastión militar y detonar un depósito de armas junto al hospital de Al Quds, en el seno de una ofensiva que el primer ministro calificaba de «éxito extraordinario». Y seguían intentando que los palestinos se desplazasen al sur.

«Residentes de Gaza, uníos a los muchos que se dirigen al sur. Aunque Hamás continúa socavando los esfuerzos humanitarios en curso en vuestro nombre y os utiliza como escudos humanos, hoy las FDI [Fuerzas de Defensa de Israel] permitirán una vez más el paso por la carretera de Saladino entre las diez de la mañana y las dos de la tarde», comunicaron.

Pero los bombardeos en el sur no se detuvieron e impactaron contra Jan Yunis. «Juro que estamos esperando la muerte», clamaba Abu, un residente de la zona. «Será mejor que vivir esta muerte suspendida». A unos cientos de metros, en el hospital Nasser, un grupo de médicos con batas quirúrgicas y delantales de plástico se arrodillaba para rezar junto a una hilera de cuerpos envueltos en mortajas blancas.

Y un ataque israelí contra el Líbano mató a tres niños y a su abuela. Los milicianos de Hezbolá aseveraron que responderán «doblemente» ante cualquier nueva hostilidad.

La opinión pública da un vuelco entre los votantes demócratas de EE.UU.

La pérdida de votos entre jóvenes y musulmanes por el apoyo a Israel podría costarle a Biden la reelección

Mercedes Gallego

El presidente de EE.UU., Joe Biden, con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.
El presidente de EE.UU., Joe Biden, con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. EVELYN HOCKSTEIN | REUTERS

Dos semanas después de la matanza del 7 de octubre, un 70 % de los estadounidenses consideraban que la brutal reacción de Israel estaba «totalmente» o «en parte» justificada, según una encuesta. Al cumplirse un mes y 10.000 muertos, la opinión pública ha dado un vuelco entre los demócratas, lo que afecta directamente a las posibilidades de reelección del presidente Joe Biden.

Según una encuesta de la Universidad de Maryland con Ipsos, un 71,9 % de los republicanos quieren que EE.UU. apoye a Israel, en comparación al 57,4 % de los demócratas, que prefieren que su Gobierno no se incline por ninguna de las dos partes en el conflicto. Eso se traduce en un déficit de intención de voto para Biden entre el electorado menor de 30 años y la población musulmana. En Estados claves como Michigan, donde Biden ganó en el 2020 por solo 150.000 votos, viven 240.000 musulmanes. Una encuesta del Instituto Árabe Americano revela el mayor vuelco registrado entre esta población desde que se empezó a sondear en 1997.

Por primera vez, la mayoría de los musulmanes de Estados Unidos no se consideran demócratas, sino que un 32 % se identifica como republicano y un 31 % como independiente. Fruto de la rabia, un 40 % de los encuestados dicen qué votarán a Donald Trump frente a Biden, si se consolida su candidatura el año que viene.

Además, la historia demuestra que las guerras ajenas tienden a perder apoyo con el tiempo. Hace un año el 40 % de los estadounidenses pensaban que su país no estaba haciendo lo suficiente para apoyar a Ucrania, mientras que en agosto un 41 % creía ya que ayudaba demasiado. Eso pone a Biden en el lado perdedor de la partida política en ambos frentes, Ucrania e Israel. Como falta todavía un año para las elecciones, es difícil que su decisión de «mantener el rumbo» se vea recompensada en las urnas.

Alemania da un paso atrás y descongela sus ayudas para los refugiados

El Gobierno de Alemania, uno de los que más intensamente se había posicionado a favor de Israel, anunció ayer que desbloqueará la ayuda financiera a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), suspendida después de la ofensiva de Hamás el 7 de octubre.

Las autoridades germanas han liberado por el momento 71 millones de euros de la financiación prevista para la UNRWA, y se pondrán a disposición del organismo otros 20 millones de euros en vista de la delicada en la Franja.

Así lo confirmó la ministra de Desarrollo de Alemania, Svenja Schulze, de visita en la capital de Jordania, Amán, donde mantuvo un encuentro con el comisario general de la UNRWA, Philippe Lazzarini.

Los palestinos no son Hamás

«La lucha de Israel es contra Hamás, pero los palestinos no son Hamás», argumentó Schulze, que justificó así la decisión de Berlín de desbloquear los fondos ante la difícil situación humanitaria en el enclave palestino a cuenta de la contraofensiva de Israel.