Thomas Hampson fue el hombre del día. Al menos para los que se desplazaron al Auditorio Príncipe Felipe a disfrutar de su cotizada voz, debutante en los Conciertos de Piano Luis G. Iberni de la ciudad, pero bien conocida en otros escenarios galácticos y entre el expectante público que sabía bien la calidad de lo que iba a oír.
El barítono norteamericano ofreció ayer un concierto en el que deleitó a los presentes con una selección de piezas de Gustav Mahler. En el veinte aniversario de las jornadas de piano se da la coincidencia también del Año Mahler, lo que justificó el repertorio. El cantante interpretó los ciclos Early Songs, Kindertotenlieder, Lieder nach Texten von Friedrich Rückert y Lieder eines fahrenden Gesellen acompañado al piano por Wolfram Rieger, la figura del lied al piano.
No obstante, antes de su excepcional llegada a Oviedo, este artista fue forjando una llamativa carrera musical. Thomas Hampson (Indiana, 1955) debutó en el año 86 en el Metropolitan Opera de New York como el Conde en Las bodas de Fígaro. Desde entonces es uno de los fijos ya no solo en Nueva York, sino también en la Ópera de San Francisco, la Ópera Estatal de Viena, o las óperas de Baviera, Berlín, Zurich, París, el Londres o Chicago.
A lo largo de su carrera ha ido forjando un estilo marcado por su trabajo en una gran variedad de repertorios, idiomas y periodos, lo que le ha convertido en que uno de los artistas más codiciados, sobre todo para el repertorio romántico alemán. Está por todo ello considerado uno de los más importantes barítonos contemporáneos con un historial de representaciones entre las que se cuentan papeles protagónicos en obras de los grandes de la ópera.
Como cantante de cámara también es, como demostró ayer en el concierto del auditorio, uno de los mayores exponentes en Lied y concretamente en el repertorio de Mahler, en el que su nombre siempre sobresale sobre el de otros muchos barítonos.
No obstante, también destaca su labor en la difusión de la canción americana, de la que se le considera todo un investigador. Desarrolla un proyecto llamado Song of América a través de su fundación, creada en 2003 para “el fomento del diálogo y el entendimiento entre las culturas”, y la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, lo que le ha llevado estrenar en esta temporada la serie radiofónica cuya emisión llega todo el país.
Un trotamundos orgulloso S us continuos viajes a diferentes partes del mundo le han hecho sentirse, además de norteamericano, también europeo y ha confesado en más de una ocasión estar especialmente orgulloso de poder conocer en profundidad esta cultura.
Esos viajes le han traído a Galicia hace unos días y a Oviedo en ahora, en una ocasión en la que incluso pudo acercarse al Conservatorio Superior Eduardo Martínez Torner, donde los alumnos de canto le recibieron con gran admiración, conscientes de la categoría de la clase magistral que iban a recibir y de la dificultad que entrañaba la visita al centro para el intérprete, en cuya agenda es más fácil contar los espacios en blanco, como comentaban ayer desde la organización.
Ayer, el auditorio pudo ser testigo de la elegancia y naturalidad del liederista más importante de la actualidad. El público se fue a casa saboreando la oportunidad única que acababa de disfrutar.
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